Como sabrás, la Iglesia sólo condena una opción política cuando atenta a los derechos humanos, cosa que sucede con los totalitarismos colectivistas y también con los capitalismos salvajes.
Voy a transcribir unas palabras del entonces Card. Ratzinger sobre el socialismo democrático en Inglaterra y Alemania, que a más de un columnista de determinados países pueden sorprender:
"El socialismo democrático fue capaz, desde el inicio, de integrarse dentro de los dos modelos existentes, como un sano contrapeso frente a las posiciones liberales radicales, enriqueciéndolas y corrigiéndolas. Esto se reveló como algo que iba más allá de las confesiones: en Inglaterra era el partido de los católicos, que no podían sentirse a gusto ni en el campo protestante-conservador, ni en el liberal. También, en la Alemania guillermina el centro católico podía sentirse más cercano al socialismo democrático que a las fuerzas conservadoras rígidamente prusianas y protestantes. En muchos aspectos el socialismo democrático estaba y está cerca de la doctrina social católica; en todo caso, ha contribuido considerablemente a la formación de una conciencia social".Y aquí otras sobre el socialismo no democrático:
"Sin embargo, el modelo totalitario se vinculaba a una filosofía de la historia rígidamente materialista y atea (...) El aparente carácter científico esconde un dogmatismo intolerante: el espíritu es producto de la materia; la moral es producto de las circunstancias y debe definirse y practicarse de acuerdo con los objetivos de la sociedad; todo lo que sirve para favorecer la llegada de un Estado final feliz es moral. (...) Aún más, se da una fractura frente a la tradición moral de toda la humanidad: ya no hay valores independientes de los objetivos del progreso; en un momento dado todo puede permitirse e incluso resultar necesario, puede ser moral en el sentido nuevo del término. Incluso el hombre puede llegar a ser un instrumento; no cuenta el individuo. Sólo el futuro llega a ser la terrible divinidad que dispone de todos y de todo".
Fuente: Joseph Ratzinger, "Europa, política y religión", Conferencia pronunciada en Berlín, 28.XI.2000.

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