A San Josemaría le gustaba hablar de que hemos de estar enamorados -así: enamorados- de Jesucristo. Porque en eso no hay nada de sensualidad ni de pecado, sino todo lo contrario. Pienso que no le faltaba razón.
A mí me ayuda pensar que Jesús también se merece que alguien le diga: "yo quiero amarte a tí, sólo a tí y para siempre". Si muchas personas reciben esta declaración de sus cónyuges, ¿por qué no tiene derecho a recibirla el creador del Universo?: Él también tiene un corazón humano necesitado de amor.
Además, creo que cuando una persona ama con un amor exclusivo a Jesucristo su corazón se ensancha, para que quepan muhcas más personas: todos los hombres; porque su corazón se parece cada vez más al de su amado. Entoces se empieza a amar a todos como Él les ama.
¿Esto cuesta? Claro que cuesta. Como también cuesta ser fiel a un marido o a una mujer durante toda la vida. Pero creo que ser fieles, como siempre, vale la pena.
En fin, ¡se ve tan claro cómo el Señor premia con el ciento por uno -ya en esta vida- cada detalle que le entregamos!
Espero habertelo conseguido explicar. Si no ha sido así, no dudes en seguir preguntando.

| < Anterior | Siguiente > |
|---|













