Es algo que se nota. Si no se lo creen pueden hacer la prueba.
Porque cuando alguien está cerca de Dios -cuando es buen cristiano- tiene algo que atrae. Ese "algo" es la cercanía con Jesucristo.
Todos los hombres buscan -consciente o inconscientemente- a Dios. Pero algunos lo buscan en un lugar inadecuado (la bebida, el sexo, la droga, su egoísmo). De esto habla bastante San Agustín en "Las Confesiones": algunos dejan al Creador por las criaturas que Él mismo ha hecho.
Pero cuando las personas no han perdido todavía la sensibilidad a causa del pecado, es fácil que les llame la atención la vida de un cristiano coherente, de un buen hijo de Dios.
La alegría y la paz verdaderas vienen de la cercanía con Dios. Sobre esto hay un libro que está de moda últimamente: La paz interior de Jacques Philippe.

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