En el primero de los dos casos hay que tomar medidas de prudencia para guardar el tesoro recibido de Dios: una esposa o el don del celibato. No se puede uno poner en peligro de perderlo.
Por eso, en los dos casos anteriores, uno procura no entablar relaciones estrechas con una chica, porque se está jugando ese tesoro recibido del cielo.
La situación es distinta cuando uno no está casado y tiene pensado hacerlo.
Todo esto que te he dicho es independiente de ser del OpusDei o no serlo. Son principios por los que se rige cualquier cristiano con sentido común.
Respecto de si le dices que eres de la Obra, cada uno hace lo que quiere. Yo no lo oculto a nadie, aunque tampoco lo voy pregonando: mis familiares y amigos lo saben... bueno, y también todos los que lean el blog.
No sé si te habré respondido con esto. Si quieres puedes seguir preguntando.

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