Esta noticia, que a muchos matrimonios les supondría tomar una drástica decisión, fue acogida con una gran paz, y lo que en un primer momento parecía una pesada losa, fue convirtiéndose en una serena y generosa aceptación .
Esa misma noche, transmitieron a sus hijos (el mayor de 11 años) la noticia, que fue recibida con emoción. Estos, al mirar a los ojos de sus padres, comprendieron que Alfonso (que así se llamará) será recibido con mucho cariño, por parte de todos y de cada uno.
Los que tenemos la suerte de contar con la amistad de esa familia, nos sentimos orgullosos de esa amistad, y nos vemos muy poca cosa ante su generosidad y grandeza de corazón.
Ante la mezquindad y visión hedonista de la vida, surge con radiante resplandor el emocionante ejemplo de esta familia (y tantas otras), que afirman con su vida diaria, un sí a la vida y al amor.

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