El viernes es un día que me gusta, no porque signifique el fin de la semana laboral o el comienzo de dos días de descanso. Las tardes de estos días suelo utilizarlas para quedar con amigos, todos tenemos más tiempo estas tardes, estamos más tranquilos y vemos las cosas, aunque no siempre, desde otro punto de vista. Aunque para algunos, pienso en concreto en dos amigos, comienza un fin de semana de trabajo en un pueblecito a 63 kilómetros de Madrid.
Hoy quiero hablar de un Sacramento: la Eucaristía. He aprendido en el Opus Dei que lo mejor es siempre para el Señor, no sólo en cuanto a cosas materiales, sino también en lo que se refiere a nuestro tiempo y a nuestra entrega. El amor a la Misa, el cuidado al culto y a la liturgia, es importante en nuestra vida. A continuación transcribo unas frases de Juan Pablo II (la parte entre comillas), refiriéndose al clero y extraídas de una carta del Prelado del Opus Dei "Te adoro Dios escondido":
"Un sacerdote vale cuanto vale su vida eucarística, especialmente su Misa. Misa sin amor, sacerdote estéril. Misa fervorosa, sacerdote conquistador de almas. Devoción eucarística descuidada, o poco amada, sacerdocio en peligro y en vías de difuminación". Estas palabras dirigidas a los presbíteros son igualmente aplicables a cada cristiano, pues cualquiera que desee avanzar a buen paso en el camino de la santidad ha de cuidar el trato con Dios en ese Sacramento donde está el Señor a quien se desea amar. Añade Mons. Javier Echevarría.
Siempre que puedo, que suele ir acompañado del siempre que quiero, hago un rato de oración por la mañana, antes de Misa, y otro por la tarde. Este último es el que más saltos da en mi agenda y últimamente me he propuesto hacerla siempre que pueda, siempre que quiera, delante del Señor en el sagrario.
Ayer estuve hablando con un amigo sobre un montón de cosas. La falta de paz de una persona lleva consigo la pérdida de objetividad para afrontar ciertas situaciones. Lamentablemente en esto tengo cierta experiencia. Lo mejor es desahogarse en los sitios adecuados y hablar claro, sinceros con nosotros mismos primero, no echando la culpa al de al lado. Además de tener nosotros los Sacramentos de la confesión y la Eucaristía, tenemos otro remedio, "el secreto", que es necesario como el comer o beber agua: la oración.
Pienso que os ayudarán los siguientes enlaces:
Llenar el mundo con oración. Un vídeo en el que Mons. Javier Echevarría hablaba en Santa Cruz de Tenerife de cómo convertir todo el día en oración.
Mañana juega
mi equipo, primero contra segundo, nos va el primer puesto de cara a los
play-
off de ascenso. El rival es un conjunto gallego, de
Pontevedra exactamente. Si estáis en Madrid, invitados quedáis.
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