Desde que tenía 17 años he conocido personalmente a montones de personas del Opus Dei que me han acompañado y ayudado en multitud de circunstancias. "Qué buena gente", pensaba yo. "Pero no puede ser, porque a mí me han dicho que esto es una "secta" peligrosa", pensaba también. Durante años alimenté una paranoia en la que rezaba con "Surco", "Forja" o "Amigos de Dios" pero veía fantasmas y pensaba que en el fondo había truco. Gracias a la terquedad de uno de mis amigos que era de la Obra dí el paso de acercarme y pité ¡con 36 añitos!. Dios se ha tomado la molestia de esperarme 20 años con el coche abierto y encendido para ver si me animaba a probar...Tres años después sólo puedo dar gracias.
En estos tres años todavía no he conseguido ver ninguna de las cosas terribles que me frenaban, y me da lástima porque con esa manipulación ¡casi me lo pierdo! Quiero dar las gracias a mi amigo Miguel por ser más cabezón que yo. También a todos los que le precedieron y fueron ablandándome. Realmente doy gracias porque es el Espíritu quien me ha llamado. Hay que ver como es El Jefe, respetuoso con mi libertad sin límites pero persistente como una taladradora por medio de las personas que me hablaron y me "contagiaron". Hoy puedo decir que gracias a la Obra vivo la Fé más a fondo, las 24 horas del día. Ya no hay medias tintas, ya no me vale ir de Jonás por la vida. Ya no tengo miedo de Cristo. Al contrario, he encontrado una Paz y un cariño como no lo he sentido nunca. Gracias.

| < Anterior | Siguiente > |
|---|













