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Un par de amigos me animaron a introducirme en esto de internet, ambos tienen sus portales en este medio. Es difícil tener buenas ideas y esta fue una de ellas, pienso yo. Durante un tiempo dando vueltas al asunto, el 24 de diciembre, antes de cenar, me puse con este blog y me dije: ¡ ya tengo güeps!.
Ya conté que no soy del Opus Dei, participo de los medios de formación en un centro que se llama Vallecas, que está dentro de Tajamar. Este blog también se puede ver en otra página, que aunque se llame opusdeialdia no es oficial de la Obra. Os animo a que pongáis estos enlaces en vuestros blogs. No hace falta estar dentro para conocer el Opus Dei, basta que uno quiera saber cosas para estar informado, como lo es de cualquier otra institución de la Iglesia.
Al estar en este mundo, somos observados bajo una lupa y cuando paseo para visitar a los compañeros me sorprendo cómo tienen configurados sus sitios. Unas fotografías, unos diseños, unos coloridos, unos vídeos, unos adornos... de los que más me gusta es el de Ferípula. Me hacen morir de envidia y me doy golpes en la cabeza por ser tan torpe en el manejo de esto. Realmente me conformo con esforzarme en ser un buen usuario, porque lo que más me gusta es el cara a cara. Aprovechemos los medios que nos da este siglo, convirtiendo estos foros en altavoces.
Para escribir siempre me vienen un montón de ideas, unas veces en forma de lluvia, otras en chaparrones, otras son granizadas o nevadas y en otras pues sufro insolaciones ( jejeje). Me gustaría saber escribir mejor, ¡ si fuera maestro!, hasta los pensamientos más indiscretos me gustaría contar. La verdad que me va ir por libre, de hecho siempre he ido a mi bola, y eso del pensamiento libre se ajusta bastante a mí. Tenemos un montón de razones para vivir y tenemos que darlas a los demás.
En mi época de entrenador siempre mantuve una máxima: morir con mis ideas, o como también se puede decir, si muero que sea con las botas puestas. La verdad es que fue muy bien este lema y a la larga -o a la corta- que nos vean convencidos, acompañado de nuestro ejemplo, da muchos frutos.
Tengo cuatro sobrinos, cuando más gracia me hacían, ahora les quiero mucho más y "aplauden" -también comen- mis tortillas de patata, era en su etapa de chupete y tacatá. Ayer diagnosticaron a Hugo una enfermedad (tiene tres añitos) que se añade a otro episodio también descubierto hace unos meses. No os digo nada con lo que quiero decir: a rezar por él.
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