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viernes, 23 de febrero de 2007 |
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Este catarro no termina de marcharse, se acomodó en la gargante y no hay medicamento suficiente para matar los virus. ¡Paciencia!. Varios enlaces de interés:
No nos de miedo a ser diferentes de los demás. No nos debe dar miedo reconocer que estamos a favor de la vida, que somos católicos, que estamos a favor de la familia, que rezamos ... ¡Qué los "raros" son ellos!. La diferencia es que nosotros sí respetamos su libertad de opinión y les damos toda nuestra comprensión y cariño.
Es fácil esconderse entre los demás, ir en rebaño y perdernos en el anonimato. Es fácil vivir sin un proyecto de vida, que no nos la complique. Es fácil estar tumbado en los laureles (o en un sofá, una cama, ...), pero lo malo es que estos laureles no son nuestros, sino de Dios.
En cuanto me cure el catarro ... |