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domingo, 31 de diciembre de 2006 |
¡Qué enorme desilusión me he llevado en la elaboración de este trabajo! Pensaba que el entramado económico del Opus Dei tendría un enorme interés; que habría muchas páginas web y grandes debates. Sin embargo, las pocas horas que he dedicado a investigar en Internet me han decepcionado: parece que ya no es un tema polémico. Ni siquiera los “anti-opus” dicen nada importante.
Me decepciona porque es un asunto que siempre me ha interesado y, la verdad, me apetecía entrar a fondo. Habría que investigar más o inventarse algo; por lo del morbo. Seguro que el Opus Dei tuvo algo que ver con Enrom y Gestcartera…y los pelotazos de Telefónica se gestaron en algún oscuro pasillo de Diego de León. ¡Ánimo, algo habrá, no pueden ser tan honrados!
Recuerdo en los años 80 los impresionantes debates con mis amigos después de los programas de La Clave y de los ataques de Tiempo contra la Obra y su poder económico…grupos financieros, tramas rocambolescas, mafia, masonería, etc. En cierto modo, me gustaba esa aureola de misterio y poder que rodeaba al Opus Dei; era como vivir en una novela de Clancy. Ahora apenas encuentro algo similar al famoso caso Rumasa, Banco Ambrosiano, Matesa, El Popular…etc. Por eso estoy decepcionado.
La única noticia “fresca” (por ahora, seguiré buscando) de interés que he encontrado es el precio del edificio de New York que debe ser la sede del Opus Dei en USA. Las noticias que he leído sitúan su coste entre los 42 m. $ y los 55 m. $. Sin tener ningún dato real, no me parece caro para una ciudad como esa y en un lugar tan representativo como Manhatan.
Tampoco me escandaliza; creo que el Opus Dei, por su naturaleza, debe estar en Manhatan, en París, en Londres y en Moscú; donde se cuecen las habas, testimoniando la Fe Católica según su espíritu y facilitando que en las “cities” muchos se acerquen a Dios y se conviertan. Esto tiene un precio y creo que merece la pena pagarlo. Y al que le pique, que se rasque.
Supongo que esto escandalizará a aquellos que les gustaría ver a la Iglesia Católica como una ONG, dedicada a los pobres como opción única, en países pobres, montando dispensarios sin poder predicar por encontrarse en territorio del Islam. Son los mismos que critican a Jesús porque se dirige también a ricos y publicanos.
Supongo que esto enfadará a los enemigos de Dios que ven como, en un territorio tan “exclusivo”, entra en cuña el Opus Dei, que es, en boca de muchos, la vanguardia de la Iglesia.
De hecho, he oído hablar que en la city de Londres ya tienen retiros mensuales fijos todos los meses. Por mi, cómo si compran una planta del Empire y montan una Capilla con confesionarios abierto las 24 horas. Me parece bien. Lo contrario, me preocuparía.
Lo dicho, salvo algún artículo malillo de los nostálgicos de toda la vida, aferrados al franquismo, los tecnócratas y todo eso, que suenan a las “batallitas del abuelo”, en la red, poco y flojo. Sin ofender, espera algo más actual, más profundo…esas historias sucedieron hace más de treinta años.
En cualquier caso, como me lo he currado, algo voy a decir. Para empezar, el Opus Dei es una novedad que cuesta entender.
Dentro de la Iglesia, como Prelatura Personal, lleva abriendo brecha desde 1982; queda mucho que recorrer. Como tal, es una decepción: apenas tiene nada y sus balances son ridículos. Desde luego, no responden a su importante influjo.
El problema es de naturaleza. El Opus Dei tiene fines espirituales y su misión es formación cristiana “una gran Catequesis” como decía su fundador; por eso, en cuanto Prelatura, es un cero a la izquierda, unos cuantos cientos de miles de euros.
Sin embargo, los fieles del Opus Dei, despliegan una enorme actividad social. No son tontos, ganan dinero, son generosos y están altamente comprometidos con las actividades apostólicas del Opus Dei. Eso si es dinero, aunque parece que no suficiente. Por eso recurren con tanta frecuencia a sus amigos y conocidos a los que sablean siempre que pueden.
En este capítulo queremos desentrañar todas las cuestiones que se refieren a la financiación del Opus Dei. |
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Mi perfil:  Me llamo Antonio González. Tengo 23 años. Soy numerario del Opus Dei . Y estoy muy contento de serlo. Tengo una web con libros variados y un blog: soy numerario del Opus Dei , que es el origen de este. Trabajo en Madrid (España) como administrador de la red informática de una multinacional. Soy licenciado en Ciencias Físicas. También trabajo como director de un centro de la Obra en Madrid, tarea a la que dedico las tardes. Desde mi centro atendemos otros dos en Toledo y Villalba (dos poblaciones cercanas). Si quieres saber más sobre mí, puedes ver Antonio González en Facebook Desde hace unos días, me ayuda mi hermana Pilar a responder algunos de los e-mails que me llegan. Ella es numeraria del Opus Dei. La foto está tomada el pasado mes de enero, cuando fui a vistarla a Santa Cruz de Tenerife, que es donde vive. |
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