Jueves 27 de Septiembre de 2007 12:43
En mi etapa como entrenador había un detalle que no me gustaba nada. Era cuando un jugador quería hablar conmigo sobre su situación en el equipo, de cuántos minutos jugaba por partido y su mayor argumento era la comparación con el compañero. Considero que una de las pocas cosas buenas que tenía era que cada jugador sabía perfectamente su rol en la plantilla, porque se lo decía personalmente a cada uno. Ahí están los resultados.
Cuando sufríamos una derrota el fin de semana, el primer día de entrenamiento manteníamos una charla y mi discurso era casi siempre el mismo: mirad cada uno vuestro partido, no miréis a vuestra a izquierda o a vuestra derecha –a los compañeros- y preguntaros si estuve a la altura de mis posibilidades, si podéis estar contentos con vuestro trabajo. Después de cada encuentro siempre he dormido mal, aún ganando, dando vueltas a la cabeza, analizando cada detalle. Lo primero miraba mi actuación, cómo había manejado los cambios y su influencia en el ritmo del partido, para bien o al contrario.
Ultima actualización ( Jueves 27 de Septiembre de 2007 12:45 )
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Martes 25 de Septiembre de 2007 14:31
El motivo que hizo que parte de mi tiempo lo dedicara a esto de internet fue el descubrimiento de una web en la que se hablaba del Opus Dei. Durante unos días me dediqué a leer casi todos sus artículos. En ellos se contaban, se cuentan, situaciones muy diversas, experiencias que no dejan indiferente al que las lee. A mí me provocó mirar hacia dentro primero y hacia delante después.
Es cierto que en nuestra vida nos encontramos con personas de todo tipo, que nos caen mejor o peor, que son más o menos simpáticas, más o menos amables… No hace falta que pertenezcan a una institución de la Iglesia para ponerla una etiqueta por el comportamiento de sus individuos. Lo mismo que pensamos de los demás, pueden hacerlo de nosotros. Y no nos damos cuenta.
Ultima actualización ( Martes 25 de Septiembre de 2007 14:38 )
Viernes 21 de Septiembre de 2007 12:06
Hace años decidí, aún con quince años no recuerdo haberme sentido nunca coaccionado, tomar un tren. Con el tiempo me bajé de él. Me parece que lo hice en marcha, decidí no llegar al destino. Dejé atrás años, amigos, vivencias, dedicación... Según saltaba, todas esas cosas las olvidé, no las tuve en cuenta. Ayer, leyendo a María, me vino a la memoria la visita que recibí en mi trabajo de un amigo en esos momentos de "bajada". Venía para comer y charlar. Mi contestación, o mejor dicho mi reacción, no fue nada buena. Todavía ahora, después de tanto tiempo, suelo quedar con ese amigo para comer y charlar. Siempre está a "mi" disposición cuando se que tiene muchas cosas que hacer con la responsabilidad que llevan sus hombros. La verdad sea dicha, que siempre que he querido contar con esos amigos, siempre han estado ahí. Les estoy agradecido, muy agradecido.
Miércoles 19 de Septiembre de 2007 13:09
Blanco o negro, a veces podemos funcionar en base a estos colores. Perdemos de vista la gran gama de grises que proporcionan las distintas mezclas de esos tonos. Encasillamos, o "tachamos", a las personas con motivo de algún acto, de algo en lo que desgraciadamente no optaron por una buena elección, según nuestro criterio. Incluso, aunque estuviéramos nosotros en posesión de la verdad, nada nos concede el derecho de sentenciar a nadie. Debemos ilustrarnos antes, como elemental medida de prudencia, del por qué de ese detalle, qué llevo a realizarlo. Nos convertimos en poseedores del recto y buen criterio de hacer las cosas, del no me equivoco, ¡si se fijaran más en mi verían cómo se deben hacer las cosas!... y no caemos en la cuenta que alguna vez, algún día, caeremos también en alguna equivocación, o por lo menos que podemos hacerlo. Vamos analizando lo que hacen los demás, sin considerar en cómo hacemos eso nosotros. Es bueno mirar dentro.
Lunes 17 de Septiembre de 2007 12:31

En el club tenemos una Escuela Deportiva en la que impartimos nuestro deporte. La compone niños de 7 a 15 años. Para este curso un "amigo" directivo me animó a que llevara uno de los grupos de alevines, niños de 10-11 años, ya que estará un sobrino suyo. Nunca he entrenado a esas edades. Esta tarde comienzo y tengo alguna inquietud, quiero ver cómo se me da. Siempre admiré a los que se dedican a la enseñanza con niños pequeños, necesitan -además de los conocimientos propios- mucha paciencia. Soy consciente que en el deporte, en cualquier edad, no sólo tienes al jugador, también "tienes" al padre y a la madre; convirtiéndose algunos de ellos, además de su parentesco, en segundos o terceros entrenadores, llegando a volver un poquito loco al crío. El fin de semana bien. El filial ganó en Villalba, de tres partidos han ganado los tres. El femenino empató a cero, en tres partidos disputados no hizo ningún gol, también es verdad que encajan poquitos. Y, por último, los grandes ganaron 3-1 al Pozo Ciudad de Murcia, y somo líderes de la clasificación. Este fin de semana jugamos en Cádiz, es posible que viaje con ellos.
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