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domingo, 14 de enero de 2007 |
Yo hago esa labor de pre-club y es una gozada. Y cada persona que ha pasado y colaborado un ratito... ¡ha querido volver! Además, están los padres y madres de ellas: es otra manera de que conzcan la Obra. ¡Fenomenal, además! Blanca
Estoy de acuerdo contigo. No sólamente la niña -o el niño- se benefician del club, sino también los padres. Porque empiezan a formar parte -de alguna manera- de la pequeña familia que es la Obra. Creo que al hacerse socio del club un niño, también "se hacen socios" sus padres; al menos eso ocurre en mi club. Aquí intentamos estar en contacto con los padres, hablando con ellos cada poco, para poder ayudar mejor a los niños. Los padres son los principales responsables de la educación de sus hijos, y no el club. Pero, al hablar con los padres frecuentemente, conseguimos educar mejor a los niños, porque "tiramos del carro" en la misma dirección que los padres: en casa y en el club se les dicen las mismas cosas. Además, los padres conocen a otros padres con sus mismas preocupaciones por educar cristianamente a los hijos. Esto es otra gran ventaja. |