|
Me acaba de llegar una "oportunidad de oro" para mandar mi testimonio como Supernumeraria del Opus Dei (ya que un video vía youtube no me es demasiado accesible...) Me llamo Meritxell y soy catalana, acabo de terminar mi carrera de ingeniero químico y, a finales del año pasado, me ofrecieron realizar el trabajo final de carrera en Basilea, al norte de Suiza. En esta ciudad no hay centro y en estos momentos sólo somos 6 Supernumerarias: dos españolas, dos suizas y dos argentinas; dicho de otro modo: tres mamás y tres jóvenes profesionales. Fue una oportunidad de ensueño pues, aunque a veces sólo se piensa que a los Numerarios o Numerarias se les pide que se trasladen a otros países... a mi me pareció una opción para reafirmar más mi fe y mi espíritu en la Obra y poder conocer y tratar a gente nueva: expandirse... Pues bien, ya hace más de cinco meses que estoy en estas tierras frías, pero de cálida acogida. Por mi camino se han cruzado gente muy diversa: una arquitecto china que realiza un máster en Zürich (donde está el centro más cerca de mi casa, a una hora y media aproximadamente), una chica croata que se acaba de casar y ahora vivo en el apartamento donde ella vivía, una mexicana, una canadiense y otra de USA, un chico árabe, un matrimonio donde ella es protestante y él católico o viceversa...una chica rumana ortodoxa... A veces no es fácil encontrar las palabras acertadas - sobretodo en inglés porque es como más trato a la gente - pero me doy cuenta que estas personas esperan a que Cristo se les cruce en su camino, como me pasó a mi hace no mucho tiempo. Yo intento tratarles, conocerles y que me conozcan, pero sin más... y rezando le pido a Dios que yo les sepa acercar un poco más a Él: ¿sinó de qué me sirve? Basilea pertenece a un cantón suizo protestante, con lo que lo de la Misa diaria no es tarea fácil: los horarios son casi incompatibles con el trabajo diario. Tengo que sacrificar horas de sueño o de posible estudio por la tarde pero me ayuda pensar que "lo que cuesta vale la pena y lo que vale la pena cuesta". En pocos meses volveré a Barcelona y estoy segura que echaré de menos esta tierra...pero habrá valido la pena. Es bien verdad se acostumbra a querer tener resultados o frutos inmediatos, pero cuando estás lejos de tu país, de tu familia o de tus amigos, te das cuenta, Dios te lo hace ver, que "de lo que tú y yo hagamos....dependen muchas cosas grandes" aunque no se vean con nuestros ojos... Un abrazo, Gracias por tu testimonio. Antonio. Relacionados:
|