Con mucha frecuencia se escucha que Dios tiene la culpa de todo lo que va mal en el mundo. Sirva esta respuesta de Lewis: son los hombres y no Dios, quienes han producido los instrumentos de tortura, los látigos, la esclavitud, los cañones, las bayonetas y las bombas. Debido a la avaricia o la estupidez humana, y no a causa de la mezquindad de la naturaleza, sufrimos pobreza y agotador trabajo.














