
Hace unos meses me llamó la atención el título de esta carta al director y como tal la publico.
Nació el día 26 de enero. Sus padres esperaron siete años su llegada. En cuanto nació, se le diagnosticó una malformación de corazón denominada CIV (cavidad intra-ventricular). Al principio, alentábamos la esperanza y la ilusión de que no fuera necesaria la intervención quirúrgica. Pero no fue así, y con dos meses tuvo que ser operada la pasada Semana de Pasión. Quince días estuvo en la UVI, y durante ese tiempo viviendo entre la incógnita de lo que iba a acontecer y la esperanza forjada de su curación.
Dios mío, ¡qué semana viviendo la cruz junto a la tuya! ¡Qué actualización viva de tu Pasión, la de sus padres, al pie de la cuna, como tu madre estuvo contigo al pie de tu cruz! ¡Y con ellos también sufrías Tú! Tu Pasión no ocurrió sólo hace dos mil años… Hoy sigues padeciendo en todos los calvarios del mundo… Y con los niños enfermos ¡cómo sufres, lloras y mueres Tú! El Viernes Santo, al atardecer, Violeta comenzó a responder al tratamiento. Alos ocho días salió de la UVI, y ahora afronta en casa, con esperanza, su recuperación. Con apenas tres meses, Violeta es una niña alegre que ha devuelto la ilusión a los suyos. Gracias, Señor. Nunca más volveré a decir que he tenido mala suerte, sino que he sido una persona afortunada, decía asombrada su madre al contemplar, de nuevo, a su hija en brazos, después de una experiencia que nunca olvidará.