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jueves, 06 de septiembre de 2007 |
Este es el comentario que me hacía, hace unos días una persona, que había sufrido el fallecimiento de un hijo suyo de 20 años. Es verdad para las personas que tenemos fe, pensamos en el Cielo no como un lugar donde se está sin más -”estés donde estés” se dice mucho en estos días- sino como el sitio que Dios nos tiene preparado y al que llegamos después de haber luchado por cumplir el proyecto que Él tiene para cada uno. Hace unos días el Papa Benedicto XVI decía: La verdadera amistad con Jesús se expresa en la forma de vivir: se expresa con la bondad del corazón, con la humildad, la mansedumbre y la misericordia, el amor por la justicia y la verdad, el empeño sincero y honesto por la paz y la reconciliación. Éste, podríamos decir, es el «documento de identidad» que nos cualifica como sus auténticos «amigos»; éste es el «pasaporte» que nos permitirá entrar en la vida eterna. Allí no se entra por enchufe sino por meritos propios. Pero sí hay algo que nos llevamos: los afectos de todas las personas queridas o que nos han demostrado cariño y ahora estamos en el mejor sitio para devovérselo. Por eso hay no paro en el Cielo. San Josemaría Escrivá decía que desde el Cielo os podré ayudar más…Así lo ha hecho y así lo hacen todos aquellos que interceden por nosotros: parientes, amigos… |
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martes, 21 de agosto de 2007 |
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 Hace algo más de una semana fallecía después de una larga enfermedad Pedro de Miguel. Más conocido como “Peter”. Era numerario del Opus Dei como yo y habíamos coincidido, viviendo en la misma ciudad, en un muchos momentos. Me acuerdo concretamente las actividades formativas que atendimos juntos los añós 2002-2004 en Bilbao. Teníamos tiempo para hablar de todo un poco. Con la misma afición por la lectura, siempre acabamos hablando de libros. Sus gustos no eran los míos. Así se lo decía pero como en todo se sabía adaptar a quien tenía delante. Me acuerdo que me recomendó porque era de lo último que había leído una novela de Patricia Highsmit que había sido recientemente reeditada. Era julio del 2004. |
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jueves, 02 de agosto de 2007 |
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Un día de diciembre del 2005, al llegar al colegio donde trabajo como sacerdote, me comentó una profesora que una chica joven del Opus Dei había fallecido como consecuencia de un accidente de tráfico. Me pedía que rezara por su familia y por las que le acompañaban. Así lo hice. Hace unos días ordenando unos papeles me encontré con unas las palabras que la madre de Miryam había leído en el funeral. Aquí copio unos párrafos: Estos días, cada vez que en un suspiro de dolor quería decir “Mi hija….” escuchaba una voz interior, que me decía: “No es tuya es Nuestra”. Nuestra hija: de Fernando, mía y sobre todo, hija de Dios. |
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