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jueves, 03 de mayo de 2007 |
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Con mucha frecuencia se escucha que Dios tiene la culpa de todo lo que va mal en el mundo. Sirva esta respuesta de Lewis: son los hombres y no Dios, quienes han producido los instrumentos de tortura, los látigos, la esclavitud, los cañones, las bayonetas y las bombas. Debido a la avaricia o la estupidez humana, y no a causa de la mezquindad de la naturaleza, sufrimos pobreza y agotador trabajo. |
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jueves, 03 de mayo de 2007 |
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Algo parecido decía V. Frankl. Una de las cosas que hace el sufrimiento es volver nuestra mirada hacia el interior, hacia nosotros mismos. Los enfermos dicen a menudo que lo peor de estar enfermo es que esa situación te hace centrarte en tí mismo. Se puede entender negativamente como ese conocido que enfermó gravemente y construyó su mundo al que sólo tenía acceso su mujer. Sus hijos casi no eran admitidos, sus amigos fueron excluidos. Lo hizo mucho más difícil…También se puede considerar desde otro punto de vista y vale lo que escribía S: Agustín: Dios quiere darnos algo, pero no puede porque nuestras manos están llenas. No tiene sitio en el que poner sus dadivas. La cruz, el dolor -podemos concluir- permite abrir un espacio a esos dones que cada uno debe descubrir. |
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jueves, 03 de mayo de 2007 |
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Esta frase que recoge el título la tomé del libro de Maire de Hennezel. Suya también es el comentario que hacía a un enfermo: ¿Sabes, querido Bernard, que eres una de las personas que más cosas me ha enseñado? Te he visto vivir y luchar contra tu enfermedad, he visto cómo te transformabas. Me has demostrado que una persona puede mirar la muerte a los ojos y seguir viviendo y dándole sentido a su vida. |
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jueves, 03 de mayo de 2007 |
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Tu como yo ante un desastre has escuchado en más de una ocasión esta pregunta. La última vez la escuche a raíz del atentado de Barajas. No pretendo en pocas líneas dar una respuesta definitiva. Es difícil de alcanzar. ¿Dónde estaba Dios? Donde le dejamos estar. Cuando se produce un hecho como el citado llevamos a Dios al banquillo de los acusados para juzgarle. En este caso, su falta de intervención -puedes oír- ha permitido la muerte de dos seres inocentes. Pero Dios nos ha dado a todos los hombres el instrumento para evitar este tipo de actuación: el buen uso de la libertad. ¡Cuántos dolores ajenos se evitan usando bien de esta facultad! |
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jueves, 03 de mayo de 2007 |
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Artículo de Enrique Monasterio.www.almudi.org Sufrir, ¿para qué? (I) ¿Y cuál es el sentido del dolor? Yolanda hizo la pregunta justo en el momento en el que sonaba el timbre que ponía punto final a la clase. La cuestión era demasiado grande para resolverla mientras recogíamos los bártulos y también para estos dos folios. Pero, en el fondo, ¿añadiríamos algo si, en lugar de dos, fueran cuatrocientos? Al que sufre no se le consuela con un artículo ni con un analgésico. |
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jueves, 03 de mayo de 2007 |
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En la última estancia de Juan Pablo II, en Cuatro Vientos, se presentaron unos testimonios. Estaba previsto que Lourdes Cuní también leyera el suyo. No pudo ser. Si tuviera que hacer un comentario sólo me atrevo a decir que por lo que cuenta se aprecia perfectamente como cambia la orientación de una enfermedad cuando se ven con los ojos de fe, como la ve Dios. Él nos permite con la adversidad imitarle en la Cruz. Como decía Víctor Frankl, . El sufrimiento deja de ser en cierto modo sufrimiento en el momento en que encuentra un sentido. |
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